Catalogar con ese adjetivo a un niño de 13 años, es de mínima, incómodo. Pero quien comete un delito se convierte en delincuente. Y de eso hablamos en relación con la investigación que se lleva adelante desde la justicia platense por los llamados al 911 denunciando la existencia de artefactos explosivos en las escuelas de la región, confirmándose en todos los casos la falsedad de las mismas.
Según datos trascendidos, las llamadas se habrían producido desde varios celulares, pero ya hay una menor de 13 años identificada a cuya familia se la notificó por el delito de “intimidación pública”. De todas maneras la niña no fue demorada.
La chica quedó ahora vinculada a un delito que es excarcelable, pero la Provincia podría accionar contra la familia de la menor ya que a mediados del año pasado el Ejecutivo provincial remarcó que promovería demandas por daños y perjuicios contra los padres de aquellos alumnos menores de edad que sean identificados como autores de amenazas de bombas a las escuelas.
El tema de las falsas denuncias, preocupa tanto a la comunidad educativa como a las autoridades policiales y judiciales. Estas últimas continúan recibiendo denuncias penales de parte de los directivos de las escuelas en cada ocasión de amenaza de bomba, como así también, investigando el origen del resto de las llamadas para dar con más autores.
Por el lado de las familias resulta preocupante que no se pueda parar la ola de amenazas, como incómodo, el hecho de que sus hijos sean retirados de los establecimientos y mantenidos en la calle con los fríos de estos días a la espera de que se lleve a cabo el protocolo que las fuerzas de seguridad deben seguir en estos casos.